Evangelio 2018

26 junio, 2013 – Espiritualidad digital

Vestir pieles y producir frutos

frutos    Para evitar equívocos, san Mateo une dos parábolas del Señor: la de los falsos profetas, que se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces, y la de los árboles que se conocen por sus frutos. Léelas como vienen, juntas, y aprenderás a no identificar frutos con apariencias. Hay lobos que parecen ovejas, y como te acerques te asestan el mejor fruto que pueden dar: una dentellada. Es que ponerse una piel de oveja encima es tarea que se realiza en cinco minutos. Criar lana es más laborioso.

    Los frutos verdaderos no son ni rápidos ni espectaculares. Para entregarlos, el grano de trigo debe primero caer en tierra y morir (Cf. Jn 12, 24). En torno a Jesús crearon los hombres mucho espectáculo, y bastó una Cruz para pinchar el globo. Murió solo, sin discípulos, como el árbol seco que languidece ante el golpe del hacha. Y sólo después, cuando cayó en tierra, estalló la vida y el árbol de la Cruz llenó con sus frutos el mundo y la Historia. ¿Tú quieres dar fruto? Pues mira a Jesús despojado de sus vestiduras y deja de lucir pieles. Empieza a entregar la vida por Amor hoy mismo.

(TOI12X)