Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

17 Junio, 2013 – Espiritualidad digital

Un ataque agudo de alegría

alegría    El Sermón de la Montaña marca una línea entre dos formas distintas de vivir: o bien consideramos que esta vida es nuestro único patrimonio, y vivimos en lucha con el resto del mundo para que no nos la roben, o bien hemos conocido una vida infinitamente más valiosa, y con gusto regalamos ésta para preservar la que de verdad nos interesa. Pero no existe el término medio de quien, simplemente, se deja quitar la vida porque no la sabe defender. El santo es de todo menos idiota. Nadie me quita la vida, yo la doy porque quiero (Jn 10, 18).

    Si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra. Poner la otra mejilla ante quien te golpea, dar la capa a quien quiere quitarte la túnica, o pasear hasta Alpedrete con el pesado que te ha pedido que le acompañes a Mercadona son los frutos de un ataque de alegría. Cuando has conocido el Amor de Dios, ya nada te importa de esta vida salvo Cristo. No sólo es que no tengas nada que defender aquí: es que todo te pesa, y te sientes muy feliz al desprenderte de ello para no tener más patrimonio que ese Amor.

(TOI11L)