Evangelio 2018

13 junio, 2013 – Espiritualidad digital

Perfumarse en seco

perfume

    Como en España siempre nos ha gustado dejar mal a los franceses, se difundió la especie de que, en el siglo XIX, los galos se perfumaban para disimular su falta de aseo. Uno imagina la mezcolanza de perfumes y no puede evitar el mareo. La moraleja puede ser que está feo perfumarse sin haberse duchado previamente, pero, mejor que para ofender al vecino de arriba, nos viene para aprender a amar a Dios. La religión no puede ser un perfume con el que tratemos de disimular la pestilencia de un corazón sucio.

    Si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano. Es decir: que si llevas tres días sin hablarle a tu cónyuge, no quieras tranquilizar la conciencia comulgando. Y, si acudes primero a la confesión, lo normal será que el sacerdote, además de darte la absolución, te diga: «haz las paces con Manolo (o Manuela)». Si no te lo dice él, ya te lo digo yo. Pero intentar “echar rezos” encima de un corazón que no quiere convertirse es… Huele mal.

(TOI10J)