“Evangelio

9 Junio, 2013 – Espiritualidad digital

Hay lágrimas y lágrimas

lagrimas    Le dice un salmo a Dios: recoge mis lágrimas en tu odre (Sal 56, 9). Y es que las lágrimas del justo son una poderosa oración, capaz de remover las entrañas de misericordia del Señor. Él las guarda celosamente en su odre, para que el justo las recupere convertidas en gloria. No llores, le dice Jesús a la viuda desconsolada por la muerte de su hijo. Y, al resucitar al joven, le muestra que aquel llanto le ha vencido. Con lágrimas se compran almas, se resucitan muertos, se abren los cielos… Y, también, con lágrimas se ofende a Dios.

    Y es que no todas las lágrimas acaban en el odre del Señor. Satanás también tiene su odre. Allí van las lágrimas estúpidas derramadas por egoísmo, las que brotan de la rabia de quien no se sale con la suya, las lágrimas falsas que son el precio de un chantaje, el llanto rebelde de quien se niega a aceptar la voluntad de Dios… Ya que tenemos que llorar en esta vida, lloremos por lo que vale la pena: unamos nuestras lágrimas a las de Cristo y lloremos nuestras culpas y la muerte que han traído. Lloremos para el odre de Dios.

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