Liber Gomorrhianus

5 Junio, 2013 – Espiritualidad digital

La viuda del séptimo

viuda    La viuda del ejemplo que proponen a Jesús los saduceos tuvo que aguantar siete maridos consecutivos, todos con los mismos genes. Por último murió la mujer… Supongo que agotada, y deseando borrarse el apellido en el Cielo. Puede que lo primero que hiciese al llegar fuera buscar a los papás de las criaturas y pedirles explicaciones. Las palabras de Jesús debieron alegrarla: Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán. Porque de encontrarse en el Paraíso con los siete hijos de Katie Elder persiguiéndola, quizá se arrepintiera de haber llegado allí.

    Y es que en el Cielo sólo quedará, de nuestras vidas, lo bueno. Y no es que el matrimonio, que es un sacramento santo, sea malo; simplemente, es temporal, como el yugo que une a los bueyes mientras aran el campo. Finalizada la tarea, el yugo se retira, y… ¿qué queda? Lo más importante: el amor que ha sido arraigado en el Corazón de Cristo. Si marido y mujer se han amado santamente durante esta vida, ese Amor, disuelto el sacramento, perdurará eternamente. Por tanto, el estar juntos en el Cielo depende de vosotros… Lo cual me lleva de nuevo a alegrarme por la pobre séptuple viuda.

(TOI09X)