Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

4 Junio, 2013 – Espiritualidad digital

El gran Fugitivo

fugitivo     Jesús es la persona más resbaladiza que conozco. Siempre escapa. Cuando quisieron despeñarlo, se abrió paso entre ellos y se alejó (Lc 4, 30). Cuando quisieron lapidarlo, se les escapó de las manos (Jn 10, 39). Hoy pretenden atraparlo en una pregunta comprometida, y tras decir ¿por qué queréis cogerme?, escapa de la trampa llevando la pregunta a su terreno. Finalmente, cuando los hombres creyeron que habían atrapado a Jesús en la muerte, rompió el lazo, resucitó, y escapó al Cielo… El Conde de Montecristo, a su lado, es un aprendiz.

    Yo te diré, Jesús, por qué quiero cogerte: porque te amo y no quisiera perderte… Pero también de mí escapas. Te atrapo en la Hostia y, en diez minutos, las sagradas especies se han disuelto, has huido de mis brazos, y ya me veo anhelando la siguiente comunión. Como a María, me dices: ¡Suéltame! (Jn 20, 17). De ella también escapaste, gran Fugitivo. Sólo mi alma te retiene, temblorosa de que el pecado te haga huir. Un día llegaré donde Tú estás, abrirás tus brazos y te dejarás, al fin, atrapar. Entonces podré decir: Encontré al Amor de mi alma. Lo abracé y no lo dejaré escapar (Ct 3, 4).

(TOI09M)