Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

30 Mayo, 2013 – Espiritualidad digital

Huelga de ojos caídos

bartimeo    Hace mucho que los ojos de Bartimeo fueron pasto de gusanos. Y no digo que no le hubiese valido la pena el berrinche; cuatro días son cuatro días, y mejor pasarlos viendo amanecer que rodeado de tinieblas. Aunque más nos aprovecha a nosotros su oración. Porque dejó claro que Jesús no desatiende la plegaria perseverante y humilde de quien pide con fe.

    En esto consiste lo que llamamos “guardar la vista”:

    ¡Maestro, que pueda ver! Imagina a un hombre tan locamente enamorado de Jesús que le duelan los ojos por no ver su divina faz. Imagina que a ese hombre ni los amaneceres ni las estrellas ni las aguas del mar le parecieran hermosas, en comparación con la belleza que anhela. Imagina que decidiese no fijar su mirada en nada ni en nadie de este mundo hasta poder contemplar a Jesús (como una “huelga de ojos caídos”). Imagina que día y noche, en su interior, repitiese la oración de Bartimeo… ¿Crees que Jesús se lo negará? Y cuando, postrado en la cama del hospital, escuche al sacerdote ¡Ánimo, levántate, que te llama! ¿No correrá al encuentro del Señor? Tu fe te ha curado. El milagro no será para cuatro días.

(TOI08J)