Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

29 Mayo, 2013 – Espiritualidad digital

¿Qué tomará el señor para beber?

copa    Vivir y beber son casi lo mismo. Después de todo, la vida te la bebes. Deprisa o despacio, de un trago o a sorbos… No es igual beber la vida en una copa o en otra. La que te ofrece el Demonio es digna del mejor spot publicitario. Una copa de lujo, propia de un buen burgués: «Son cuatro días, disfruta. ¿Quieres más? Añádele unas gotas de religión y te prometo el Cielo»…  Lo que no te dice el publicista es que el dulzor del paladar se paga con ardor de alma, y que en el fondo de la copa no hay Cielo sino Infierno. ¡Vaya chasco!

    ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? La copa de Dios es amarga como una medicina. Jesús sudó sangre al beberla. Pero dejó en el borde la marca de sus labios, el mejor azúcar. Por eso, cuando tomamos su cáliz, el amargor es dulce; sabe a Cristo. Las tonalidades de este vino son: frío, hambre, sed, soledad, fracaso, ingratitud… No digo que no duela; digo que sabe a Cristo. Y que, tras beberlo, despliega en el alma la fragancia del Amor. Después, en el fondo de la Copa… Dios. Para siempre.

(TOI08X)