Liber Gomorrhianus

27 Mayo, 2013 – Espiritualidad digital

Temblando de miedo ante Dios

miedo    Cuando se habla de “miedo a Dios”, la gente piensa en el temor al castigo de un Dios implacable, o el temblor ante la justicia divina. Sin embargo, ese miedo a Dios, sin ser lo más deseable, puede ser el principio de la sabiduría (cf. Pr 1, 7). A los ninivitas, por ejemplo, les salvó la vida (cf. Jon 3). Existe un miedo a Dios mucho más peligroso y nocivo, que lleva a la muerte más triste. Te diré cuál es:

    Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «una cosa te falta». Aquel joven bajó la mirada, porque, de haber mantenido sus ojos en los de Jesús, le hubiese acabado entregando cuanto poseía loco de amor por Él. Pero tuvo miedo al Amor de Dios, y prefirió seguir siendo piadoso sin atreverse a ser santo. Aprendió que un Dios que te mira con cariño te compromete demasiado, y parece recordarte que una cosa te falta. He ahí el verdadero miedo a Dios que lleva a la muerte pasando por la piedad, y que mantiene a muchos cristianos “a cierta distancia” de Jesús: el miedo a enamorarse del Dios que les ama, el miedo a ser santos. ¡Pobrecitos!

(TOI08L)