Liber Gomorrhianus

26 Mayo, 2013 – Espiritualidad digital

Es Dios sangrando Dios sobre los hombres

trinidad    Cuando dos personas se quieren, el uno ama al otro y el otro ama al uno, y en ese fluir suave del amor entre ambos se alumbra el gozo. Al amarse, se dan vida el uno al otro. Así son el Padre y el Hijo: todo lo que tiene el Padre es mío, dice Jesús. Y Él también al Padre: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu! (Lc 23, 46). Porque esa corriente de Amor y Vida es el Espíritu.

    Vino el Hijo a la Tierra para glorificar al Padre, y amando subió a la Cruz. Allí, un centurión le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua (Jn 19,34). En el fluir de Amor y Vida entre Padre e Hijo, semejante punción ocasionó un derrame, y el Espíritu se vertió sobre los hombres. Quien recibe esa sangre y esa agua en los sacramentos ingresa en la intimidad de las Divinas Personas. Él tomará de lo mío y os lo anunciará.

    Ahora, el Amor mana del Padre hacia el Hijo, y del Hijo hacia mí. Vuelve luego de mí al Hijo, y desde el Hijo retorna al Padre, que es mi Padre. He sido divinizado.

(SSTRC)