Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

24 Mayo, 2013 – Espiritualidad digital

Una sola carne… ¿Pero cuál?

dormitorio    ¿Tiene mérito no divorciarse? El mismo que no matar al vecino, no robar mecheros en Mercadona, o no blasfemar. El mérito de “no pecar” es bastante discutible. Para empezar, mérito, lo que se dice mérito, lo tiene Cristo. Y, entre los casados, lo bueno es acogerse a Él y ser lo que son desde el día de la boda: una sola carne.

    Claro que algunos, al escuchar una sola carne, rápidamente dicen: «¡Sí! ¡La mía!», y viven en el matrimonio como vivían antes de casarse: sirviendo a su egoísmo. La diferencia es que, ahora, quieren que el cónyuge esté también al servicio de la única carne que realmente les importa: la suya.

    Para que dos personas se hagan una sola carne es necesario que se rompan las dos y dejen que el Espíritu Santo las ensamble. Si sólo se rompe una, tenemos un mártir; si no se rompe ninguna, tenemos dos solteros viviendo juntos; si se dedican a romperse el uno al otro, tenemos un divorcio; y si no dejan entrar al Espíritu Santo porque no rezan, tenemos un fichaje con cláusula de rescisión. Sólo cuando la Cruz se convierte en tálamo nupcial y escuela de Amor tenemos un matrimonio.

(TOI07V)