Evangelio 2018

12 mayo, 2013 – Espiritualidad digital

Hacia arriba y sin más alas que el Amor

    Fray Luis de León llama «envidiosa» a la pobre nube que ocultó al Señor. Pero ni la nube se enteró de nada, ni Nuestro Señor Jesucristo era Heidi. Dios no está más allá de las nubes. Si ascendió físicamente fue para mostrarnos que el camino que lleva al Cielo discurre cuesta arriba, y es preciso vencer una ley de gravedad que nos atrae hacia el pecado, hasta que entremos en el campo de gravedad de Dios. Cuando ese momento llega, el ascenso es vertiginoso.

    Suena cansado, y no lo es… Bueno, sí lo es, pero es maravilloso. Como no tenemos alas, nos bastará con abrazarnos fuertemente a Él y no soltarlo jamás. A nosotros nos mueve el Amor. Cristo en mi pensamiento, Cristo en mi corazón, Cristo en mis palabras y en mis obras… Casi sin darme cuenta, habré ascendido un buen trecho pegadito a Él. Y es que lo más alegre de esta fiesta no es el hecho de que el Señor haya ascendido al Cielo. Eso es maravilloso, porque supone su gran triunfo. Pero lo más alegre de esta fiesta es que, al entrar en el Cielo, se ha dejado la puerta abierta. Y la puerta es Él.

(ASCC)