Liber Gomorrhianus

2 Mayo, 2013 – Espiritualidad digital

Repetirlo diez mil veces, y luego hacerlo verdad

    Jesús es muy sensible, pero no sentimental. Su corazón está tejido de afectos delicadísimos, capaces de vibrar con el más fino soplo de aire. Pero siempre fue señor de todos ellos, y sólo la obediencia a su Padre le dictó qué hacer y qué decir. Su Amor lo manifestó más con obras que con palabras. Únicamente nos ha llegado un «te amo» de Jesús: como el Padre me amó, así os he amado yo. Para ser la única vez, diremos que nadie en la Historia se ha declarado mejor. ¿Quién ha manifestado un amor más grande: como el Padre me amó?

    Así te quiere Jesús. Medítalo despacio, deja que te alegre el alma. Si alguien en este mundo te dice que te quiere, mejor que te lo repita diez mil veces. Los pecadores somos muy cambiantes. Pero si Jesús te dice que te ama, basta una vez; Él no retira su Amor. Procura no retirárselo tú… Permaneced en mi amor. Nosotros tendremos que repetirle a Jesús diez mil veces que lo amamos… Además, es dulce decir «te amo» al Señor. Pero no basta. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Haz verdad tus «te amo», como Él. Obedece.

(TP05J)