Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

30 Abril, 2013 – Espiritualidad digital

Los santos llevan paz en los ojos

    La paz que da Jesús es una paz extraña. No tiene nada que ver con la “pachorra” del holgazán, ni con el descanso de fin de semana, ni con el cese de los ruidos del vecino, ni con el relax que buscan en el templo quienes confunden la Iglesia con un balneario. Esas “paces” te las deja el mundo, y pronto te las arrebata. Por eso te quejas de que “te quitan la paz”. Si no te la hubieran dejado, no te la habrían quitado después. Era prestada.

    La paz os dejo, mi paz os doy. La paz que da Jesús se queda. Te la deja, y te la da. Salvo que tú mismo la expulses, permanece. Pero no es como la del mundo. La paz de Jesús entra en lo más profundo del alma, y allí sigue en medio de los ruidos, la actividad, el cansancio, la alegría y hasta la tristeza. Todo lo hace dulce. Esa paz se recibe si el alma está en gracia y el corazón se rinde a la Voluntad divina. Cuando dejas de luchar contra Dios y estás en paz con Él, tu alma descansa en su Amor. Se te nota en los ojos.

(TP05M)