Evangelio 2018

21 abril, 2013 – Espiritualidad digital

La puerta giratoria y la puerta de la vida

    ¿Nunca te ha producido la vida cierta claustrofobia? Nacer y morir… Cuatro días y “se acabó”. Te estás muriendo desde que naces, y conforme cumples años cada vez te queda menos. Como recorrer una pequeña habitación.

    El Demonio suele abrir una puerta giratoria: «Ven» -te dice, mientras te muestra la tentación- «pasa por aquí, te liberaré de la muerte». Y tú, fascinado, pasas pensando que detrás de esa puerta está la vida. Apenas has pasado, te encuentras en la misma celda, más envuelto en soledad que antes, y más cerca de la muerte. ¡Te han engañado una vez más!

    Yo soy la puerta –dice Jesús-. Mira ahora al crucifijo y entenderás. «Entrad por la puerta estrecha» (Mt 7, 13). Está justo en la pared de enfrente, en la de la muerte, muerto de Amor por ti. Míralo despacio… Enamórate de Cristo y pierde el miedo a morir. Déjalo todo y corre hacia Él, entrega tu vida sin miedo y con alegría, enamorado y ansioso de unirte a Jesús… ¡Qué sorpresa! Te sentirás vivir, no morir. Detrás de la Cruz está el Cielo. Quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. ¡La puerta de casa!

(TP04L) – Lunes de la 4ª semana de Pascua