Evangelio 2018

19 abril, 2013 – Espiritualidad digital

Dios en botella

    A la gente no le gustó el sermón y se marchó despotricando. No habían entendido las palabras de Jesús sobre la necesidad de de comer su carne. Y pensaron que lo que no cabía en su cabeza por fuerza había de ser locura. ¿Para qué seguir a un loco? Se acercó Jesús a los apóstoles con la tristeza en los ojos… ¿También vosotros queréis marcharos? Y Simón le respondió: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna. «Señor, no he entendido nada y cuanto has dicho me parece un disparate. Pero ya no puedo vivir sin ti. Y, además, tus palabras parecen palabras de Dios. ¿Qué hay de extraño en que Dios no quepa en mi cabeza?» Jesús lloró por dentro. En cuanto a Simón… Todo lo entendió al asistir a su primera misa, y lo disfrutó cuando él mismo comenzó a celebrarla.

    Si habla Dios, si habla la Iglesia… No pretendas que te convenzan. A un dios que pueda embotellarse en tu cabeza no puedes llamarlo Dios. Sé humilde, cree. Después entenderás, porque todo lo que dice Dios y proclama la Iglesia es muy razonable. Sólo hace falta limpiar los ojos de esa capa de soberbia.

(TP03S)