Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

18 Abril, 2013 – Espiritualidad digital

No os canséis, chicos; comed

    Aquellos hombres pensaban que el hombre sería salvado por cumplir la Ley… Pero ninguno la cumplía. No es fácil hacerlo todo bien. Se cansaban intentando encontrar descanso, y seguían cansados porque no lo encontraban. Entonces Jesús les dice: El que me come vivirá. Que es lo mismo que decir: “no os canséis, sentaos a comer”. Y después: El que come mi carne habita en mí. Caminar es cansarse; habitar es descansar. ¡Cómo les dolió que Dios los invitase a descansar! No sé si es bueno ser tan esforzados…

    Y, sin embargo, el que me come vivirá por mí significa: “quien comulga devotamente será transformado en mí, y hará las obras que yo hago”. Será “otro Cristo”. Pero comulgar devotamente es dejar que la Eucaristía llegue al alma. Si todo queda en el cuerpo, poco dura. Hay que abrir el corazón en cada comunión, olvidarlo todo y dejar que Jesús entre hasta el fondo y se adueñe de todo… Así el alma descansa también en Él. Al final, resulta que descansando en la Eucaristía se llega al descanso del Cielo. Entre ambos descansos está la Cruz. Pero hasta la Cruz es descanso para quien habita en Él. Cosas del Amor…

(TP03V)